Lo que dejó el Seminario de Litio: capacidades locales y condiciones para sostener el desarrollo minero

La Cámara Minera de Jujuy destacó la necesidad de acompañar las inversiones con infraestructura, educación y proveedores competitivos. El encuentro permitió compartir experiencias de desarrollo comunitario y reunir una agenda de trabajo con Salta y Catamarca para sostener las operaciones actuales y generar condiciones para nuevos proyectos.

El 15° Seminario Internacional de Litio en Sudamérica dejó una agenda concreta para la minería del NOA: consolidar la producción, sostener la exploración y fortalecer las capacidades que permitan ampliar la participación de trabajadores, empresas y comunidades en el desarrollo de la actividad.

La Cámara Minera de Jujuy participó del encuentro a través de su presidente, Arturo Pfister, quien integró el panel “El noroeste minero, desde adentro”, junto a Juan Martín Gilly, presidente de la Cámara de la Minería de Salta, y Abás Tanus Mafud, presidente de la Cámara Minera de Catamarca. Los representantes coincidieron en la importancia de mejorar la competitividad, contar con reglas previsibles y profundizar la cooperación regional.

Pfister destacó el liderazgo de Jujuy en la producción nacional de carbonato de litio y el peso de la minería en la economía provincial. Durante su intervención, señaló que la actividad genera alrededor de 3.500 empleos directos y estimó otros 6.500 indirectos, mientras que los productos mineros representan más del 80% de las exportaciones jujeñas.

Las perspectivas de inversión también ocuparon un lugar relevante. El presidente de CMJ destacó la aprobación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones —RIGI— para la ampliación de EXAR, por aproximadamente USD 1.200 millones, destinada a elevar su capacidad productiva de 40.000 a 85.000 toneladas anuales de carbonato de litio. Asimismo, mencionó el proyecto de CNGR en el Salar de Jama, con una planta proyectada de 20.000 toneladas, y la expectativa por su incorporación al régimen.

Para la Cámara, estas oportunidades deben analizarse junto con una pregunta central: qué capacidades desarrolla la minería en el territorio y cuánto de ese conocimiento, organización y experiencia puede sostenerse más allá de una operación.

El desarrollo local comprende el empleo y las contrataciones, pero también la formación de personas y la consolidación de empresas capaces de asumir servicios más complejos, competir por nuevos contratos y participar en otras actividades económicas.

Una experiencia concreta es la Diplomatura en Química Minera y Extracción Directa del Litio, iniciada este año en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Jujuy, con participación de CIDMEJu, JEMSE y CNGR. La propuesta cuenta con 25 estudiantes becados e incluye formación en hidrogeología, química minera y nuevas tecnologías de extracción. Esa articulación permite vincular las necesidades productivas con conocimiento técnico que queda instalado en la provincia.

 

El desarrollo de proveedores ofrece otro ejemplo. A partir de una mesa de diálogo de EXAR con referentes de siete comunidades, surgió el interés de participar en el transporte de cal. Existían pequeños prestadores con camiones, tolvas y experiencia, pero la demanda operativa requería una organización capaz de asumir integralmente el servicio.

La asociación permitió responder a ese desafío. Dos empresas capitalinas y dos comunitarias (integrando a otros pequeños proveedores) conformaron una Unión Transitoria que actualmente realiza el 100% del transporte de cal en tolva utilizado por EXAR, tanto desde San Juan como desde Los Tilianes —aproximadamente 18 tolvas mensuales—, y alrededor del 70% del transporte en semirremolque. La estructura también prioriza la contratación y subcontratación de pequeños proveedores comunitarios.

El valor de esta experiencia reside en haber reunido capacidades para alcanzar escala, organización y capacidad financiera y de gestión. Son condiciones que permiten resolver una necesidad real de la operación y prepararse para competir por otros servicios.

También existen iniciativas de diversificación fuera del litio. SSR Mining Puna trabajó junto con comunidades en la formación de Guías en Turismo Rural Indígena de Altura, desarrollando capacidades vinculadas con el turismo, el patrimonio y la comercialización. Estas experiencias muestran cómo la actividad puede contribuir a generar oportunidades con continuidad más allá de la propia minería.

Foco en la formación

La educación fue, precisamente, una de las prioridades señaladas por Pfister. A partir de experiencias internacionales y de los avances tecnológicos observados en China, destacó la necesidad de invertir en formación para responder a los cambios productivos, incluida la incorporación de inteligencia artificial. El desafío comprende tanto la capacitación en oficios como la preparación de técnicos y profesionales.

Esa construcción de capacidades necesita una actividad competitiva y sostenible en el tiempo. La posición de CMJ distingue entre el crecimiento de las exportaciones y la ampliación del empleo y las contrataciones: un mayor volumen exportado no se traduce automáticamente en un aumento equivalente de la demanda de trabajadores y proveedores.

Las operaciones existentes tienen una determinada escala. Por eso, sostener expectativas responsables requiere consolidar lo que ya funciona, mejorar las capacidades locales y generar las condiciones para que nuevos proyectos puedan llegar a producción.

En la Puna, las rutas, la energía, la conectividad y la logística inciden directamente en los costos y en la posibilidad de competir con proyectos de otros países. Su planificación debe anticiparse a las necesidades de los emprendimientos que hoy se encuentran en exploración o desarrollo.

La competitividad también alcanza a los proveedores. La Cámara plantea fortalecer empresas locales capaces de ofrecer precio, calidad, seguridad, escala y capacidad de respuesta. Al mismo tiempo, Pfister remarcó la responsabilidad de las compañías mineras de acompañar ese proceso y equilibrar las compras internacionales con las posibilidades de abastecimiento nacional y regional.

El intercambio con las otras cámaras amplió esta mirada. Gilly valoró el RIGI como una herramienta para mejorar las condiciones de inversión y planteó la necesidad de compatibilizar sus beneficios con el desarrollo de proveedores argentinos. También subrayó que la continuidad de la exploración es indispensable para dar origen a futuras operaciones: los proyectos actuales no garantizan por sí solos un crecimiento sostenido.

Mafud, por su parte, destacó la importancia de la estabilidad, las reglas claras y la simplificación administrativa en una industria caracterizada por inversiones de riesgo y largos plazos de maduración. Propuso compartir experiencias entre provincias y aprovechar aprendizajes internacionales para construir un modelo adecuado a las condiciones argentinas.

La mirada nacional

Estos ejes encontraron coincidencias en otras intervenciones del seminario. El presidente de CAEM, Roberto Cacciola, destacó el crecimiento de las exportaciones de litio y la integración regional, y pidió fortalecer la infraestructura, la educación y los proveedores. Desde JEMSE, Ezequiel Lello Ivacevich planteó que la actividad ya constituye un motor de inversiones y empleo y que el desafío es administrar ese crecimiento y ampliar su impacto local.

La secretaria ejecutiva de la Mesa del Litio, Fernanda Ávila, presentó los avances hacia una hoja de ruta regional que comprende proveedores, financiamiento, capacitación, infraestructura y armonización normativa. El ministro de Minería de Jujuy, José Gómez, ratificó el carácter de política de Estado de la actividad y la necesidad de acompañarla con inversiones que mejoren las condiciones productivas y de vida en los territorios.

Para la Cámara Minera de Jujuy, el balance del seminario deja prioridades definidas: sostener las operaciones actuales, promover la exploración, anticipar las necesidades de infraestructura y profundizar la formación de recursos humanos y el desarrollo de proveedores.

El valor compartido se construye cuando una minería competitiva contribuye a que personas, empresas y comunidades adquieran capacidades con vida propia. Consolidar esas capacidades y preparar las condiciones para nuevas operaciones es la tarea que permitirá sostener y ampliar las oportunidades de desarrollo en Jujuy y el NOA.

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