“El litio es una oportunidad para la Argentina y para descarbonizar el mundo”

El CEO de Allkem, Martín Pérez de Solay, participó del ciclo ´Democracia para el Desarrollo´ y se refirió al crecimiento del mercado del litio y a su potencial para la transformación del sistema energético mundial y como generador de empleo.

Mientras el mundo se enfoca cada vez más en lograr la descarbonización, el litio se posiciona como el mineral estrella, clave para el almacenamiento de la energía limpia.

Durante la conferencia sobre Minería para el Desarrollo en el marco del ciclo Democracia para el Desarrollo que organizó el grupo Clarín, el CEO y Director General de Allkem Limited, Martín Pérez de Solay habló de la oportunidad que se abre para el litio en un futuro.

“Para lograr la descarbonización del mundo, lo mejor que podemos hacer es electrificar el transporte, que utiliza combustibles fósiles, y esa es la oportunidad del litio, ya que produce las baterías para mover la electricidad junto con el vehículo o la carga”, explicó Pérez de Solay al iniciar su exposición.

“El litio es una oportunidad para el desarrollo y para la Argentina, donde abunda este producto que el mundo necesita, que se debe aprovechar ahora. Esta revolución se va a dar en los próximos 20 o 30 años y necesitamos subirnos a este tren. Para eso, necesitamos maximizar la capacidad de producción y explotar hoy el potencial que el país tiene”.

El mercado del litio y la oportunidad para el país

El litio es un mercado que crece entre 300 y 400 mil toneladas por año: hoy acumula casi 600.000 toneladas y en 2025 se estima que va a llegar a 1 millón y medio.

Pérez de Solay resaltó el potencial de la Argentina al señalar que “solo la mitad de ese total de toneladas vendrá de roca dura y el otro 50% vendrá de las salmueras que abundan en el noroeste de nuestro país”.

“El potencial está en maximizar la capacidad de producción que tenemos a partir de las salmueras. Son proyectos complejos de poner en producción, ya que se trata de procesos químicos con muchísimo valor agregado. No estamos sacando un mineral de la tierra y vendiéndolo en su forma natural, sino que tenemos un proceso de concentración de la salmuera que luego pasa por un proceso de transformación química para convertirse en carbonato de litio”.

“Ese proceso, explicó Pérez de Solay, con las especificaciones químicas que los fabricantes de baterías tienen y sumado a la forma que en se comportan el mercado del litio y sus industrias, hacen muy difícil definirlo como un commodity”.

“Y es aquí donde juega también la sustentabilidad del negocio, nosotros tenemos una política de sostenibilidad muy amplia donde nuestro objetivo es maximizar el valor agregado en la región donde producimos. La minería del siglo XXI es una minería mucho más consciente; no es simplemente extractiva, sino que es mucho más integrada, busca generar y preservar el valor en las regiones donde están los productos y bregar por su desarrollo”.

“En la Argentina, a la complejidad técnica del proceso del litio se suma la de los procesos de aprobación, que sufren una lentitud que necesita cambiar para atraer inversiones”, agregó.

En el caso de Allkem esas inversiones forman parte de un plan a cinco años, llegan a los US$1.500 millones y se espera su capitalización entre 2025 y 2035. Por eso, resaltó, “es un error pensar las inversiones como la solución de un problema coyuntural de corto plazo. Tenemos que darle al sector
una visión estratégica para poder tomar ventaja de esta oportunidad y posicionarlo”.

Al referirse al crecimiento del sector, Pérez de Solay no solo habló de las posibilidades para la Argentina, sino de algo mucho más grande, que también debe ser pensado a largo plazo: “transformarlas realmente en un motor para la descarbonización del mundo”.

Una industria que genera empleo donde no había nada

Además de sus virtudes para descarbonizar el mundo, el litio tiene la ventaja de ser un gran generador de empleo y de crearlo en zonas remotas que antes no tenían.

Hoy en el país hay unas 2.800 personas trabajando en el litio y la industria tiene una gran capacidad de replicación de empleos indirectos.

“Un proyecto de litio en operación de aproximadamente 20.000 toneladas – subrayó Pérez de Solay – emplea a unas 500 personas en principio para manejar la planta química de alta complejidad”. “En nuestro caso, se encuentra a 4.000 metros de altura. Allí hay un campamento con servicios y traslados, una infraestructura y una cantidad de empleo indirecto muy grande. A la vez, la construcción de un proyecto demanda entre 1.000 y 1.500 personas”.

En este sentido, el CEO de Allkem destacó: “en Jujuy, nosotros estamos ubicados en una comunidad muy pequeña; el 40% de todos nuestros empleados provienen de las 10 comunidades de Atacama que rodean la operación. Además, 35% de los empleados provienen del resto de la provincia, por lo cual 75% del empleo es jujeño. La capacidad de generar empleo regional del sector es buenísima y cuando ponemos esto bajo el prisma de la minería del siglo XXI, donde nos preocupamos por la sostenibilidad, no solo del medio ambiente sino de los trabajos y de las comunidades, tenemos una oportunidad de desarrollo de economías que han sido críticamente demoradas y que hoy tienen una posibilidad única”.

En ese contexto, Pérez de Solar cerró: “Me parece que vale la pena hacer este esfuerzo y mirarlo a largo plazo porque estos son puestos de trabajo de 20, 30 y 40 años. Esto va a exceder la vida de los que estamos hoy aquí”.

Fuente: Allkem

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